Temores e Incertidumbres en la Profesión Docente

El profesorado en la encrucijada

Temores e incertidumbres en la profesión docente: el profesorado en la encrucijada.

Reseña

En el texto “Temores e incertidumbres en la profesión docente: el profesorado en la encrucijada”, se postula la urgencia de afrontar el destino de la educación en nuestro país y desde esa perspectiva, alertar sobre la precaria situación de muchos profesores en el Chile actual, sus conflictos, sus enfrentamientos ante una realidad que los estaría sobrepasando. En ese marco, se propone una reflexión adscrita a estudios empíricos cuyo eje analítico se sitúa en las experiencias vivenciadas por docentes de extensa trayectoria en el sistema.

Se incluyeron en el estudio dos cohortes de profesores y profesoras formados en dos períodos, 1973-1990, Golpe de Estado y 1991-2001, retorno a la democracia.
Se pensó que incursionar en experiencias objetivamente producidas y subjetivamente vividas en un largo período de tiempo, podía ayudar a rescatar los principales nudos críticos de ese quehacer y su incidencia en su actual situación profesional.

A partir de ese marco, se buscó identificar las principales rupturas en los procesos pedagógicos experimentadas por profesionales cuya formación se gestó en un momento crítico de la historia en nuestro país y cuyas consecuencias podrían explicar fundamentadamente, parte de la situación crítica que vive la educación.

Temores e incertidumbres en la profesión docente: el profesorado en la encrucijada.

Autor(es):Mónica Llaña MenaEditorial:Allende EditoresAño:2015Páginas:111ISBN/ISSN:978-956-307-073-6Valor:$5.000

“El destino de la educación es un problema de urgencia y prioridad en nuestro país. Sin embargo, la tarea formativa de la escuela ha sido permanentemente desprestigiada y la labor docente, profundamente desvalorizada” (Llaña, 2015, p.15)

¿Por qué leerlo? En el contexto actual de un proceso profundo de reforma de la educación chilena, este libro es muy adecuado para entender por qué los docentes de nuestro país se debaten entre una decepción profunda y una pequeña esperanza en sus horizontes laborales.

El libro tiene apenas 100 páginas, pero con una gran densidad intelectual, hecho que no dificulta su lectura porque genera identificación con el lector profesor. Es un trabajo de investigación sobre las condiciones  de los docentes en su profesión, en su cotidianeidad, en sus prácticas docentes. Esta investigación indaga en la condición de los profesores tomando como base dos generaciones, aquellos que estudiamos la docencia entre 1973 – 1990 y los otros profesores que estudiaron en la universidad entre 1990 – 2001 a la manera de un estudio comparativo.

Usa el método de entrevista en profundidad y grupos focales que van develando los sentimientos y pareceres de los docentes de ambos grupos. Testimonios muy críticos, a veces llenos de frustración, desesperanzadores pero también autocríticos y con ganas de mejorar lo que falta.

Como profesor, a medida que me adentro en el libro voy repasando mi propia vida profesional como docente de aula recordando que pase por situaciones similares y pienso que con mi experiencia actual quizás algunas vivencias dolorosas habrían sido evitables.

Entonces comienzo a reflexionar que el contexto era complejo, en plena dictadura ejerciendo mi profesión, con miedos, autocensura y censura, vacíos académicos profundos y la sensación de un modelo de trabajo sin autonomía profesional y con la creatividad prohibida.

Luego, el segundo grupo de profesores en un momento laboral que coincide con la vuelta a la democracia en nuestro país, que enfrenta nuevos desafíos como la globalización y el desarrollo del mundo digital que causa un impacto tremendo en las aulas, en el trabajo docente y en las relaciones alumno-profesor.

Teniendo en cuenta ambas generaciones y sus múltiples diferencias, ambas viven el mismo escenario y Monica Llaña lo señala de la siguiente manera, “la verdad es que los profesores son criticados sin que exista un conocimiento válido ni reconocido socialmente de la complejidad de una tarea que los lleva a generar problemas de salud física y mental, cuadros de estrés y depresión” (Llaña, 2015, p.36).

Con este escenario de fondo de cambios políticos, sociales y tecnológicos, con una función docente desvalorizada para los docentes “su espacio de decisiones pedagógicas fue drásticamente limitado y sus acciones permanentemente controlados” (Llaña, 2015, p.41).

Avanzando en las páginas de esta investigación, la autora va develando uno a uno los distintos procesos de pensamiento que viven los maestros en la actualidad frente a su trabajo y los distintos mecanismos que el sistema social y/o político utiliza para controlar el trabajo docente.

Así se van sucediendo los testimonios que grafican lo señalado por la autora sobre los temores e incertidumbres de la profesión docente. Habla de un proceso de despolitización de los docentes que van en camino de otro proceso más grave que es la desprofesionalización.

Por ejemplo un profesor señala: “no somos artesanos fabricantes de zapatos, por muy digno que sea es oficio” (Llaña, 2015, p.69), “el ambiente laboral era tóxico porque había que cumplir como fuera” (Llaña, 2015, p.70) frases que recuerdo haber escuchado innumerables veces en los colegios en los que trabaje como profesor de aula y se mantienen vigentes al día de hoy.

¿Qué hacer frente a este tema tan crucial?

Se deja entrever que sin el desarrollo de un rol empoderado de los docentes no hay mejoramiento de la calidad. Que otros sujetos claves como son los apoderados y la familia tienen que decir algo sobre la educación en el sentido de apoyar la labor docente y no como es en la actualidad en que cuestionan constantemente en una relación de vendedor de servicios y cliente.

En el centro están los estudiantes, otro actor con sus propios temas y que en el escenario de la escuela generan relaciones conflictivas con los docentes lo que se manifiesta en “representaciones estigmatizadas, recíprocas de estos grupos humanos, incuban tensiones, alteran las relaciones interpersonales, claves en la vida escolar” (Llaña, 2015, p.83-84).

En este sentido reitera la autora, “A nuestro juicio, una realidad compleja como la escolar requiere que la formación de profesores se apoye en perspectivas multidisciplinarias para poder abordar los fenómenos complejos que necesitan de una visión sistémica, holística que apoye la generación de espacios de reflexión y toma de conciencia realista respecto de la realidad de la escolaridad hoy” (Llaña, 2015, p.89).

Hay un malestar docente en las aulas que se invisibiliza y que al no estar presente en la discusión pública, en forma evidente, genera que las leyes originadas a propósito de la situación de los profesores no genere verdaderos cambios.

Lo recomiendo pero como lectura no de una sola vez, sino que de leer y releer ya que permite nuevas interpretaciones que enriquecen la mirada sobre este problema.

Comentario. www.educacionyculturaaz.com

Carlos Vergara

Tesorero enero 2020 a enero 2022